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Hay varias cosas que influyen en la calidad del pelaje de tu perro. La genética no es el único factor determinante. La salud, su nutrición y especialmente, un correcto aseo.
La importancia del baño va mucho más allá de una simple cuestión de olores. El pelaje de nuestra mascota refleja su estado interior y un manto que no tenga una higiene adecuada puede derivar en problemas de piel que acabarán afectando a su salud general.

CUESTIONES IMPORTANTES DEL BAÑO

1. Frecuencia

Hay dos aspectos que marcan cada cuánto tiempo hay que bañar a nuestros perros: Su entorno y sus costumbres.

Es obvio que un perro que hace mucha vida exterior es más probable que se ensucie más que el que sólo sale de un apartamento sus dos o tres veces diarias para pasear sobre asfalto. Incluso hay algunas razas que tienden a desprender poco olor, por lo que no apreciamos sensación de suciedad y aplazamos su cita con la bañera. Pero eso es un error.
Definir la frecuencia del baño es una tarea importante para la que es mejor dejarse asesorar por expertos. Un vecino o un amigo que “tiene perros de toda la vida”, no se constituye en experto a menos que haya estudiado dermatología canina y tratado sus problemas.

Hay que confiar en el criterio de los especialistas. Y a pesar de que no veamos una suciedad aparente en nuestras mascotas, no deberían pasar más de 3 o 4 semanas sin una correcta higiene.

2. Productos adecuados

No. No todo vale, ni nuestros champús o geles para humanos ni aquellos anti-pulgas que pueden encontrarse en muchos supermercados. El uso de productos de higiene inadecuados resecan el manto, llegando a ocasionar serios problemas dermatológicos por la descamación.

Hay muchos productos adecuados, pensados para las distintas características y problemas que cada perro puede presentar. Lo idóneo, es tener en cuenta las sugerencias de un experto que haya examinado el pelo y la piel de nuestra mascota.

3. Lavado, secado y mantenimiento

Luz tenue, y una temperatura agradable en la sala, fomentarán la comodidad del perro. Si está a gusto, lo guardará como una experiencia positiva y será más colaborativo, ofreciendo menos “resistencia” al baño.

Es importante que el agua que usemos esté tibia, ni fría ni caliente, que no impacte de forma directa en su cara y no se cuele por sus oídos.

En el aclarado, debemos eliminar todo rastro de champú, pues al secarse, esos restos dejan el pelo apelmazado, provocando incomodidad y picores que nuestras mascotas intentan aliviar llegando en ocasiones a provocarse heridas.

En cuanto al secado, deben usarse toallas secas, y si conviven más de un perro en casa, usar una diferente para cada uno, a fin de evitar transmitir parásitos o problemas cutáneos de uno a otro.

El uso del secador debe hacerse siempre mediante aire tibio que evite molestias y quemaduras en la piel.

Una mascota que lleva una higiene correcta es generalmente una mascota sana. La falta de la misma acaba derivando en molestas enfermedades y en caros tratamientos. Por eso, es fundamental ponerse en manos de expertos que no solo ofrecerán mayor calidad de vida a nuestras mascotas, sino que además, nos ayudarán a prevenir muchos problemas en el futuro.

Perros: cuestiones importantes del baño
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